La falta de previsión específica en lo que al tipo de mascarilla que debe emplearse en las situaciones en que su uso es obligatorio se refiere, no permite llegar a otra conclusión

La cuestión que se planteó resolver al Tribunal Supremo en esta ocasión fue la de si la entidad empleadora estaba obligada a facilitar a todos sus trabajadores de las Escuelas Infantiles y de los Centros de Día, mascarillas FFP2 para la protección de las vías respiratorias frente al Covid-19, o eran suficientes las medidas que aplicó -pantallas y mascarillas quirúrgicas, y tomar la temperatura a todos los niños al entrar en la escuela, y sólo la mascarilla FFP2 para el responsable de alguno de los niños que mostrara algún síntoma y debiera ser aislado-.

Pues bien, señala el Tribunal Supremo que los preceptos contenidos en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales resultan manifiestamente insuficientes para resolver por sí solos una problemática de esta naturaleza, sin atender a las numerosas y puntuales normas legales que se han venido promulgando para dar una respuesta adecuada a una situación tan excepcional e imprevisible como ha terminado siendo el adecuado abordaje de la pandemia ocasionada por el Covid-19.

En este punto es donde entra en juego la Ley 2/2021 (Medidas urgentes de prevención, contención y coordinación para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por el Covid-19), que contiene diferentes disposiciones sobre el uso específico de mascarillas y las obligaciones de las empresas en los centros de trabajo, en función del tipo de actividad desarrollada en los mismos.

Pues bien, en esa norma, no se especifica el tipo de mascarilla que debe emplearse en las situaciones en que su uso es obligatorio, ni tampoco hay previsión ninguna cuando se establece la obligación del empresario de proporcionar a los trabajadores equipos de protección adecuados al nivel de riesgo en caso de no poder adaptar las condiciones de trabajo de forma que se garantice el mantenimiento de una distancia de seguridad interpersonal mínima de 1,5 metros entre los trabajadores.

Así las cosas, concluye el Tribunal, ante la falta de previsión específica sobre el uso de mascarillas por parte de los trabajadores cuyas profesiones les obligan a relacionarse directamente con tales menores durante su jornada laboral, las previsiones adoptadas en este caso le parecen “adecuadas”.

Y es que el nivel de riesgo de contagiarse por Covid-19 al que se enfrentan los trabajadores de las escuelas infantiles se encuentra enormemente mitigado por el hecho de que se controle diariamente a todos y cada uno de los niños que acuden a las mismas, y en el caso de presentar algún síntoma son aislados de forma individual con la persona responsable de dicho aislamiento, a la que se le facilita mascarilla FFP2, además de otros elementos de protección.

De esta forma se consigue que los demás trabajadores estén en contacto únicamente con niños asintomáticos, lo que supone un bajo nivel de riesgo que se atiende adecuadamente con las mascarillas quirúrgicas y las pantallas de protección de las que disponen.

A ello añadir el riguroso protocolo de seguridad, que pasa por confinar en sus casas a los niños contagiados y a sus contactos directos.

Finalmente, señala el Tribunal, es evidente que el riesgo cero no existe, pero también que las medidas aplicadas resultaron efectivas, toda vez que no consta en los hechos probados que entre los trabajadores de la empresa se haya dado un porcentaje de contagios superiores al de la población general.

Las mismas conclusiones son aplicables a los trabajadores de los centros de día, máxime teniendo en cuenta que en esos casos los usuarios deben llevar mascarilla obligatoriamente, a diferencia de los menores de 6 años.

 

(Sentencia Tribunal Supremo, Sala de lo Social, Sección 1ª, de 18 de mayo de 2022, recurso n.º 321/2021)

 

Departamento de Documentación de Garrido