Dentro de los actos que se están celebrando con ocasión de su centenario, el Instituto de Estudios Fiscales ha querido reunir a miembros de la Administración Tributaria, la judicatura, la docencia universitaria y asesores y abogados especializados en fiscalidad, para abordar el presente y el futuro de los tribunales económico- administrativos, calificados por unanimidad como necesarios y por numerosas razones, en especial por la utilidad que reportan al protagonista principal de la relación tributaria: el contribuyente.
Y no menos importante ha sido el debate organizado para hablar de la seguridad jurídica, preocupación que les une a todos en primera línea en su labor como intérpretes y aplicadores de la norma tributaria. Allí se repasaron los esfuerzos que desde las diferentes instituciones -Tribunales Económico- Administrativos, Dirección General de Tributos y Tribunal Supremo- se hacen por mejorar la claridad en la aplicación de la norma tributaria, como buen ejemplo del principio de buena Administración.
Los tribunales económico- administrativos fueron creados por el Real Decreto de 16 de junio de 1924, que disponía «que sean organismos distintos los que administran los tributos y los que conocen de las reclamaciones que se susciten contra aquellos actos de administración», vocación de independencia que perdura en la actualidad, si bien dentro de la aureola con la que el Ministerio de Hacienda engloba a toda la Administración tributaria.
Garrido, como firma especializada en tributación, no quiso dejar de sumarse a la celebración, uniéndose a la felicitación general por el cumplimiento del centenario y por el excelente servicio que los tribunales económico- administrativo prestan a nuestra sociedad.
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