Como pone de manifiesto el Responsable de nuestro Departamento de entidades no lucrativas, José Pedreira, en un artículo publicado por Expansión, las medidas legislativas para estimular las donaciones son más bien escasas, incluso en estos momentos azotados por el Covid-19 en que son tan necesarias.
Por otro lado, también estas especiales circunstancias han evidenciado que la iniciativa privada ha resultado incluso a veces más eficaz que la siempre respetada actividad pública, pero falta de organización para gestionar una situación como la derivada del Covid.
Sin embargo, éste no es más que el caso extremo, y tras él lo que hay es un problema estructural de falta de entendimiento sobre la conveniencia –y por qué no necesidad- de incentivar la participación ciudadana en la gestión y solución de los problemas que se plantean en nuestra sociedad. La estimulación desde instancias públicas, y en especial la mejora de su tratamiento fiscal, supondría una mayor involucración por su parte, aun a costa de recaudar un poco menos.
En definitiva, según José Pedreira, estamos en un momento especial en el que se debe permitir el crecimiento de la sociedad civil a través de la fiscalidad, buscando esa interacción público-privada en la consecución de los principios de política social y económica, como ya ha defendido el Tribunal Constitucional, según nos recuerda.