En el momento de la presentación de declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, el contribuyente suele tener la costumbre de dar por correcta la información económica que su empresa traslada sobre él al modelo 190.

Sin embargo, hay que hacer ese análisis con las debidas cautelas y es que, en determinados supuestos, los datos de los que informa el modelo 190 pueden estar correctamente consignados a efectos de la empresa informadora, pero no a efectos de la práctica de la declaración propiamente dicha por parte del trabajador.

Uno de esos casos, que puede servirnos como ejemplo, es de las dietas por gastos derivados del desplazamiento a sitio distinto de aquél en que se prestan los servicios y del que reside el trabajador.

Estarán exentas siempre que se trate de dietas “las asignaciones para gastos de locomoción y los normales de manutención y estancia en establecimientos de hostelería con los límites que reglamentariamente se establezcan” -art. 9 RD 439/2007 (Rgto IRPF)-.

Pues bien, el caso que queremos analizar en este artículo es el de las dietas por días de estancia que, como bien es sabido, tienen asignada una cantidad creciente en función de si existe o no pernocta, o si el desplazamiento es nacional o internacional, y más en concreto, el caso -menos conocido pero fundamental para los trabajadores desplazados con regularidad- de la excepción a la exención para desplazamientos por “un período continuado superior a nueve meses”.

Las dietas por manutención relacionadas con desplazamientos que sean superiores a 9 meses deberán ser objeto de retención desde el comienzo del desplazamiento y por lo tanto serán objeto de tributación por parte del trabajador.

Sin entrar en la oportunidad –y por qué no, justicia o no- de una norma que perjudica a trabajadores desplazados por periodos inferiores al año, cabe destacar los requisitos que establece para ser aplicada:

  • Debe tratarse de un desplazamiento continuado, entendiéndose continuado cuando el mismo es al mismo municipio de forma continua y no computando los cambios de municipio, aunque sean sin volver al lugar de origen.
  • Por un periodo de nueve meses, sin distinguir entre ejercicios fiscales, por lo que un cambio de ejercicio fiscal no impide que el gravamen de las dietas por manutención se produzca.

Así las cosas, a los trabajadores se les pueden plantear dos problemas derivados de desplazamientos que inicialmente estaban previstos por un periodo inferior a nueve meses, pero que se han extendido en el tiempo:

  • Retención: el primer problema es que las empresas deben retener de acuerdo con la estimación inicial, por lo que, si está previsto un desplazamiento inicial inferior a 9 meses, la empresa no retendrá por los 9 primeros meses y pasados los mismos empezará a retener, sin ser necesaria la regularización de la retención y por lo tanto exponiendo al trabajador a que una dieta teóricamente exenta deba ser consignada en la declaración. Esta cuestión es fundamental en el momento de la revisión de la declaración de la renta del trabajador.
  • Regularización: si un trabajador inició su desplazamiento en el mes de diciembre del año N, a la hora de la declaración de la renta de ese ejercicio puede no tener conocimiento de que su desplazamiento pueda llegar a alargarse más de 9 meses, por lo que cuando se realice su declaración del año año N+1, deberá analizarse si el desplazamiento final fue superior a 9 meses, debiéndose presentar en ese caso una declaración de la renta complementaria del año N.

Cabe plantearse si el objetivo de esta norma es materialmente justo: es posible que esta restricción a estas dietas por manutención se haya establecido para evitar los abusos en situaciones de falso desplazamiento, pero con los medios de comprobación que actualmente tiene a su disposición la Agencia Tributaria, cabe plantearse si es adecuada la penalización de determinados desplazamientos con base en el posible abuso en la aplicación de la norma de algunas empresas, teniendo en cuenta el impacto fiscal que supone para los trabajadores este gravamen sobrevenido sobre sus rentas.

Finalmente, y a modo de observación, la aparente sencillez de una declaración por el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas con tan solo rendimientos del trabajo puede no ser tal, así como puede ser inoportuno el pensamiento generalmente extendido de que ese tipo de declaraciones son asumibles sin asesoramiento fiscal; cuando menos, siempre es conveniente la consulta a un profesional que pueda analizar en detalle cuestiones como la que comentamos en esta ocasión.

 

 

Juan Osuna Marco

Asociado senior del Departamento de Fiscalidad de Garrido Abogados

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