A juicio del Tribunal Supremo, el  término “coste” del bien adquirido que emplea el reglamento del impuesto debe entenderse como sinónimo de valor de adquisición

Entre los gastos deducibles de los rendimientos netos del capital inmobiliario se encuentran las cantidades destinadas a la amortización del inmueble, que lo serán de acuerdo con las condiciones que se determinan en el art. 14 RD 439/2007 (Rgto IRPF), que prevé que estas cantidades serán deducibles en la medida en que respondan a la depreciación efectiva del inmueble, y que se cumple el requisito de efectividad cuando no exceda, anualmente, del 3% del mayor entre el coste de adquisición satisfecho o el valor catastral, excluyendo del cómputo el coste o valor catastral del suelo.

Pues bien, la cuestión en litigio se plantea sobre los términos de esa norma, solicitando al Tribunal Supremo que fije jurisprudencia sobre qué ha de entenderse por «coste de adquisición satisfecho», y en concreto sobre si la deducción del 3 por ciento como gasto de amortización se debe calcular sobre el valor del bien declarado a efectos del Impuesto de Sucesiones y Donaciones, como sostiene la parte recurrente, o sobre el valor catastral del bien, como defiende la Administración demandada, en el caso en que el inmueble arrendado haya sido adquirido a título lucrativo.

Las posiciones encontradas son las siguientes:

-La del Abogado del Estado: que aboga por vincular la amortización a la previa inversión, lo que supondría interpretar la expresión «coste de adquisición» en referencia a las adquisiciones a título gratuito exclusivamente con los gastos y tributos satisfechos para su adquisición, no debiendo incluirse el valor por el que se adquirió el inmueble. Esta es la posición de la Administración tributaria que se mantiene con carácter general.

-La del TSJ de la Comunidad Valenciana en la instancia, a la que se suma el Tribunal Supremo en la sentencia que comentamos: no es posible desvincular la amortización de un inmueble del elemento que la caracteriza, de su valor y de la recuperación, valor que se persigue con la efectividad de la amortización. No es posible una interpretación que considere que la amortización sólo comprende los gastos y tributos asumidos por la adquisición del inmueble.

Efectivamente, señala la sentencia que la propia estructura y coherencia de la norma conduce a entender que «el coste de adquisición satisfecho», comprende necesariamente el valor del propio inmueble, esto es, se emplea el término coste como sinónimo de valor de adquisición.

Por otra parte, la ley no distingue entre inmuebles adquiridos a título oneroso o gratuito por lo que, en ambos casos, entiende el Ato Tribunal contrasta el coste de adquisición satisfecho, que no puede ser otro que el valor del bien junto con los gastos y tributos para su adquisición con el valor catastral, magnitudes homogéneas, sin que entrañe dificultad alguna la determinación del valor resultante en el primer caso, esto es, en las adquisiciones onerosas, comprendiendo dentro del conjunto de elementos conformadores del valor del inmueble a efectos de su amortización, el precio pagado por la adquisición, junto con los gastos y tributos.

En definitiva, «el coste de adquisición satisfecho» se aplica tanto para las adquisiciones onerosas como gratuitas, y, para ambos, debe comprender el valor del propio bien cuya determinación se hace depender en cada caso de la propia característica de la forma de adquisición, en las adquisiciones a título oneroso el valor real del bien, y en las gratuitas el importe real del valor, determinado según las normas del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, esto es, el consignado en la escritura de donación o de adquisición de la herencia o el comprobado por la Administración.

Reducir en las adquisiciones a título gratuito la amortización a los gastos ocasionados y tributos satisfechos para su adquisición, desvirtúa de todo punto la previsión normativa, desconoce el correcto significado de la amortización como concepto unívoco puesto que no cabe delimitar como gasto la amortización o depreciación del valor del bien inmueble y prescindir del valor de dicho bien para calcular el gasto a deducir, e introduce la incoherencia de contrastar magnitudes diferentes con merma de la lógica y propia sistemática normativa.

En conclusión, el Tribunal Supremo fija como jurisprudencia la de que para calcular la amortización de inmuebles adquiridos a título gratuito, el coste de adquisición satisfecho incluye el valor del bien adquirido en aplicación de las normas sobre Impuesto sobre Sucesiones o Donaciones o su valor comprobado.

 

(Sentencia Tribunal Supremo, Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección 2ª, de 15 de septiembre de 2021, recurso n.º 5664/2019)

 

Departamento de Documentación de Garrido