El sistema de exención del IVA en las ventas a viajeros (tax free) funciona en nuestro ordenamiento mediante un sistema de repercusión y posterior compensación por parte de la Agencia Tributaria. Sin embargo, la práctica de muchas empresas, con el objetivo de hacer más atractivas sus ventas, es la de emitir la factura, sin cobrar efectivamente el IVA en el momento de la entrega del producto, rectificando la repercusión una vez que el viajero exporta la mercancía y remite el documento electrónico de reembolso (DER) a la Agencia Tributaria.
Esta práctica, regularizada por parte de la Agencia Tributaria, ha venido generado un nuevo conflicto de litigación tributaria que finalmente llegó a sede del Tribunal Supremo el pasado 31 de octubre de 2025, quien ha resuelto a favor de esas empresas al considerar que el sistema de reembolso no constituye un requisito material para el disfrute de la exención, de tal modo que no resulta compatible con el principio de neutralidad fiscal del IVA ni del principio de proporcionalidad negar la exención cuando, con la práctica de la compensación no ha existido enriquecimiento del contribuyente, ni riesgo de fraude o incorrecta recaudación.
Ciertamente, es indudable el atractivo que el mecanismo de compensación presenta como técnica de venta, pero también lo es que plantea cuestiones jurídicas y económicas que no siempre pueden resultar beneficiosas para las empresas. Sobre ellas y sobre el impacto de la reciente toma de posición del Tribunal Supremo analiza nuestro socio del Área Fiscal Raúl de Francisco en una nueva colaboración con la Revista Buen Gobierno – Iuris & Lex y RSC que publica El Economista.