Con una disposición estatutaria en este sentido no se contravienen normas imperativas ni los principios configuradores del tipo social elegido, actuando plenamente el juego de la autonomía de la voluntad

En el supuesto analizado los estatutos sociales establecían que la distribución de dividendos a los socios no se realizaría en proporción a su participación en el capital social, sino que todos los socios tendrían derecho a una misma proporción de dividendos, con independencia de su participación en el capital o de sus derechos de voto; de manera que, una vez aprobada en junta la distribución de dividendos, todos los socios percibirían una parte de los mismos igual entre ellos, dividiéndose de ese modo el total a repartir por cada uno de los socios de la entidad.

Esa cláusula obtuvo la calificación negativa del registrador mercantil, quien decidió no practicar la inscripción de ese acuerdo social, al considerar que contradecía lo dispuesto en el artículo 275 de la Ley de Sociedades de Capital, que permite romper la proporcionalidad entre la distribución de dividendos a los socios y su participación en el capital social si así consta en estatutos, pero esta regla solo puede ser alterada mediante la creación de participaciones privilegiadas en el reparto de dividendos, lo que excluye el pacto de reparto de dividendos por cabeza y con independencia del número de participaciones.

El citado art. 275 RDLeg. 1/2010 (TR Ley Sociedades de Capital) señala que en la sociedad de responsabilidad limitada, salvo disposición contraria de los estatutos, la distribución de dividendos a los socios se realizará en proporción a su participación en el capital social.

Pues bien, la Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública señala por el contrario que debe admitirse que los estatutos establezcan el reparto de dividendos por un sistema exclusivamente «viril» o por «cabezas» como el estipulado, que en su opinión no infringe la prohibición de pacto leonino que excluya a uno o más socios de toda parte en las ganancias o en las pérdidas.

En la sociedad de responsabilidad limitada, señala, en las relaciones entre los socios –no al contrario en sus relaciones con terceros, en las que rigen normas imperativas para salvaguardar la garantía que para aquellos comporta el capital social- se permite el amplio juego de la autonomía de la voluntad para que los estatutos se aparten del criterio capitalista que consagran normas dispositivas, como la del citado artículo 275 de la Ley de Sociedades de Capital. En su opinión, con la disposición estatutaria cuestionada por la calificación ahora impugnada no se contravienen normas imperativas ni los principios configuradores del tipo social elegido.

 

(Resolución de la de la Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública, de 14 de abril de 2021)

 

Departamento de Documentación de Garrido