El régimen de las Socimis se ha incorporado recientemente a la lista de disposiciones tributarias amenazadas por la seguridad jurídica. A esa conclusión puede llegarse tras la reciente propuesta del Gobierno y de sus socios por eliminar este régimen fiscal.
Sin embargo, a pesar de la volatilidad de la propuesta, que apenas duró unos días, el impacto que con ella se ha generado es incontestable, lo que ha supuesto un daño directo a la inversión extranjera a través de este tipo de vehículos y una gran preocupación entre los inversores nacionales.
Así se puso de manifiesto durante un nuevo Observatorio Fiscal organizado por Expansión al que asistió nuestro socio director Francisco Conde junto con Javier Hernández Galante, socio de Ashurst, y Ernesto Grijalba, del Bufete Barrilero y Asociados.
Con medidas como esta, incluso meramente anunciadas, el capital extranjero automáticamente dejará de llegar, pero la facilidad para desplazarse a otras jurisdicciones también puede hacernos perder la inversión de capital español, lo que es desde todos los puntos de vista preocupante.
El régimen fiscal de las Socimis fue una de las grandes apuestas para atraer inversión al mercado inmobiliario en las últimas décadas, tan necesaria o más en la situación de carestía de vivienda en que nos encontramos y está presente en todas las jurisdicciones de nuestro entorno desde hace décadas.
Lejos de su eliminación, tal vez la propuesta debiera ser otra -mejorar su fiscalidad, que la hay y es gravosa en ciertos aspectos- y no perder de vista la utilidad que este tipo de vehículos de inversión reporta -gestión profesionalizada de la inversión inmobiliaria, posibilidad de mejorar la organización patrimonial, oportunidades para el pequeño inversor que de otro modo no podría acceder a determinadas inversiones…-.
Estas y otras cuestiones fueron analizadas in extenso durante el encuentro de expertos como se resume en la crónica de Pablo Cerezal para Expansión.