La complejidad de nuestro sistema tributario, en especial en relación con la tributación de ciertas operaciones, es un hecho cierto que indiscutiblemente puede conducir a equivocaciones en el cumplimiento de sus obligaciones por parte de los contribuyentes -incluso aunque estos estén apoyados por asesores especializados-.
Pues bien, la ausencia de culpabilidad en supuestos como estos, en los que la complejidad conduce al error, sin que medie ningún atisbo de mala fe por parte del contribuyente, ha despertado una corriente de pensamiento que empieza a hacer calado en nuestras instituciones y que, tal vez, nos está dirigiendo hacia una próxima reforma de la Ley General Tributaria en orden a reconocer el “derecho al error” en este tipo de situaciones, que evitaría la imposición de sanciones al contribuyente de buena fe que “por error” no cumple adecuadamente con las obligaciones que le impone la norma.
A ello dedica nuestro of counsel, Manuel Lucas Durán, su última colaboración con el blog Taxlandia: análisis legal de la cuestión y de las recomendaciones que se han hecho llegar al legislador, así como estas parecen haber sido trasladadas por la propia AEAT a los principios informadores de la comprobación tributaria y recogidos por una incipiente jurisprudencia que, a buen seguro, llegará a instancia del Tribunal Supremo, en espera de una deseable modificación de la Ley General Tributaria.