Termina el año y es momento de hacer balance. D. Antonio Serra, el Director del Departamento Jurídico Laboral de Garrido Abogados, repasa “lo que nos dejó 2019” en su área de trabajo: reformas profundas en un año especial de constante gobierno provisional.
El gran protagonista: el tiempo. Primero vino el reconocimiento a la desconexión digital y la obligación para las empresas de regular esta cuestión –eso sí, con déficits en cuanto al régimen sancionador-; luego vino el registro obligatorio de la jornada laboral –tendente a la corrección del abuso e incluso, por qué no, la picaresca- y, finalmente, la medida de mayor alcance fue la de la adaptación de la jornada o “jornada a la carta” -el tiempo de trabajo y su distribución ha dejado de ser un elemento bajo control exclusivo del empresario-.
En definitiva, 2019 ha sido el año del ‘tiempo de trabajo’, uno de los tres condicionantes que determinan la aceptación de un puesto de trabajo, junto con la retribución y el lugar de trabajo.
Riders, altos directivos, y cámaras de vigilancia fueron las otras cuestiones que hicieron correr ríos de tinta: unos tienen las puertas abiertas al Tribunal Supremo para que dirima entre las doctrinas contradictorias que nos ha dejado 2019, otros ya han visto reconocida la exención de sus indemnizaciones por desistimiento con perfecto encaje de jurisprudencias entre las diferentes Salas del Alto Tribunal, y el análisis legal de la instalación de las terceras ha tomado un nuevo rumbo –que tal vez no sea el definitivo- a tenor del cambio de criterio en sede del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Y en el horizonte ya cercano, casi inmediato, con el que se avista el año 2020, la inteligencia artificial y el blockchain, que tanto preocupan al futuro de muchas profesiones, se presentan como protagonistas de futuras reformas.