Si se realiza entre sociedades operativas y sirve para reforzar o mejorar su situación patrimonial hay motivo económico válido que justifica la aplicación del régimen especial del IS

Como es de sobre conocido, el Capítulo VII del Título VII de la Ley 27/2014 (Ley IS), regula el régimen especial de las operaciones de fusión, escisión, aportación de activos, canje de valores y cambio de domicilio social de una Sociedad Europea o una Sociedad Cooperativa Europea de un Estado miembro a otro de la Unión Europea, si bien con la cautela de que “No se aplicará … cuando la operación realizada tenga como principal objetivo el fraude o la evasión fiscal. En particular, el régimen no se aplicará cuando la operación no se efectúe por motivos económicos válidos, tales como la reestructuración o la racionalización de las actividades de las entidades que participan en la operación, sino con la mera finalidad de conseguir una ventaja fiscal”.

El fundamento del régimen especial reside en que la fiscalidad no debe ser un freno ni un estímulo en las tomas de decisiones de las empresas sobre operaciones de reorganización, cuando la causa que impulsa su realización se sustenta en motivos económicos válidos, caso en que la fiscalidad quiere tener un papel neutral en esas operaciones.

Pues bien, aplicado todo ello al supuesto de consulta, la DGT señala que la existencia de bases imponibles negativas pendientes de compensar en una de las sociedades que se fusionan no invalidaría, por sí mismo, la aplicación del régimen especial, siempre y cuando la operación de fusión se realice entre sociedades operativas y se refuerce y/o mejore la situación patrimonial de esas sociedades con la fusión.

En un caso como ése, la fusión no tendría como finalidad preponderante el aprovechamiento de las bases imponibles negativas pendientes de compensar y, si los motivos que la justifican pueden considerarse económicamente válidos, no hay óbice a la aplicación del régimen.

Ese podría ser el caso de una sociedad que plantea realizar una fusión con otra y que se encuentra en esa situación (dos sociedades dedicadas a la misma actividad por el mismo grupo familiar, una con pérdidas históricas y otra con beneficios) y que se justifica por motivos como los siguientes:

-Racionalizar la estructura societaria. No tiene sentido empresarial que en el contexto de un mismo grupo familiar existan dos sociedades mercantiles que realicen actividad empresarial, con idénticos objetivos estratégicos y de negocio.

-Evitar los sobrecostes innecesarios de llevar a cabo una doble gestión contable, tributaria y registral.

-Agrupar los balances y las cuentas de pérdidas y ganancias de ambas sociedades en una sola entidad, ofreciendo una estructura patrimonial más sólida frente a terceros, que permita obtener con mayor facilidad financiación por parte de entidades financieras con el objetivo de abordar nuevas inversiones.

-Obtener un ahorro de costes en el desarrollo de la actividad económica contemplada en su conjunto, al concentrar los recursos y evitar la dispersión de costes, evitando la ineficacia en términos de gestión.

-Mejorar los ratios de endeudamiento, permitiendo ofrecer al mercado una mejor imagen de empresa consolidada desde el punto de vista patrimonial, económico y financiero, de modo que la actividad desarrollada salga reforzada.

-Facilitar, con la simplificación de la estructura empresarial, los acuerdos societarios.

(Consulta DGT, de 6 de noviembre de 2019, consulta n.º 3106/2019)

 

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