La Administración no puede lucrarse por su inacción

    15 enero 2018

    Miguel Ángel Garrido Riosalido, socio director de Garrido Abogados, comenta en su columna mensual en Iuris & Lex, la revista jurídica de El Economista, una reciente sentencia de la Audiencia Nacional en la que se plantea una cuestión  muy frecuente en las regularizaciones que practica la AEAT. Se trata de un supuesto de hecho en el que la Agencia Tributaria realiza un ajuste en el Impuesto sobre Sociedades que supone una mayor tributación en un ejercicio, pero que necesariamente debe provocar una menor tributación en los ejercicios siguientes. De este modo, el contribuyente se opone a la regularización practicada instando los correspondientes recursos y reclamaciones hasta agotar las instancias administrativas y judiciales procedentes. La sentencia ratifica no sólo que el contribuyente tendrá derecho, llegado el momento, a no soportar una tributación superior a la debida mediante el recurso a la rectificación de las autoliquidaciones en las que debieron revertir los efectos temporales de los ajustes que practicó la Inspección, sino también que no puede sufrir ningún tipo de perjuicio financiero ya que tiene derecho a que la devolución se le practique junto a los intereses de demora calculados conforme al artículo 26 de la Ley General Tributaria desde el día que realizó el ingreso.

    La AEAT sólo reconoció intereses de demora por el exceso sobre el plazo de seis meses desde que el contribuyente presentó la solicitud de rectificación de la autoliquidación. La Audiencia Nacional considera, por el contrario, que deben reconocerse intereses de demora desde que el contribuyente realizó el ingreso indebido, con independencia de cuándo solicitara la rectificación de la autoliquidación y hasta el momento en el que se ordenó el pago de la devolución.

    Iuris Lex. Miguel Ángel Garrido

     

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